Autor: Federica

5 lecciones poderosas que me ha enseñado el emprendimiento

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5 lecciones poderosas que me ha enseñado el emprendimiento

El desarrollo personal y el emprendimiento van de la mano, no hay duda al respecto. Es más, me atrevo a decir que no podemos emprender con éxito si no llevamos a cabo una revisión constante de nuestra evolución personal.

En el retador viaje del emprendimiento, desafiamos nuestras creencias, ampliamos nuestras habilidades y salimos inevitablemente de nuestra zona conocida. Creíamos que iba a ser fácil, pero no lo es. Es incómodo. 

Sí, emprender es incómodo, pero nos enseña lecciones poderosas que nos moldean como personas y nos convierten en mejores profesionales. Si sabemos aprovecharlas, claro. 

A continuación, te comparto las 5 lecciones que me ha enseñado a mí el emprendimiento y que me han permitido convertirme en una mejor versión de mí misma. 

Índice de contenidos

1. Soltar el perfeccionismo.

Lo primero que pensé antes de lanzar mi negocio fue: «tiene que ser perfecto». Así que me enfoqué en estructurar el mejor programa de Coaching, diseñé una página web que pareciera profesional, definí el embudo de venta e invertí mucho tiempo en mejorar la estética de mi feed de Instagram. 

El problema es que, a lo largo de todo ese proceso, me olvidé de algo importante: conversar con potenciales clientes y validar mi propuesta de valor.

Con el tiempo, cuando empecé a soltar el mejor hecho que perfecto y me permití fluir mientras conectaba de verdad con mis clientes potenciales, me di cuenta de que tenía que volver a empezar el proceso desde el principio. Nada de lo que había construido (el programa, mi web, los contenidos en redes sociales, etc.) resultó ser perfecto, porque aún no cumplía con las necesidades reales de mis clientes. 

No, la perfección no nos ayuda a hacer las cosas mejor. La acción sí. 

Aceptar que la perfección inicial es ilusoria me liberó para avanzar, aprender y reajustar mi negocio. El éxito en el emprendimiento radica en la acción y en la capacidad de evolucionar constantemente.

Otra lección aprendida: no empieces la casa por el tejado. 

2. Ser más compasiva conmigo.

Al principio de mi emprendimiento, me dejé atrapar por la obsesión de querer trabajar todo el tiempo, hasta tal punto que le dedicaba siete días a la semana y doce horas al día a mi negocio. Y aún así, sentía que no era suficiente.

Esto me pasaba por machacarme constantemente por no alcanzar las exigentes metas que me había establecido y por compararme todo el tiempo con los demás (pensando que ellos eran más exitosos haciendo menos que yo).

Me repetía a mí misma:

✗ No estás haciendo lo suficiente.

✗ Si quieres avanzar, tienes que sacrificarte.

✗ No puedes permitirte fallar.

✗ Los demás son mejores que tú.

✗ ¿No te das cuenta de que no vales para esto?

Este enfoque perjudicial me llevó al borde del agotamiento, apenas unos meses después de haber comenzado. 

A partir de esa experiencia, aprendí a valorar mi tiempo y mi bienestar, y a establecer metas realistas, sin comparaciones ni obsesiones.

Entendí lo importante que es ser más amables y compasivas con nosotras mismas, y utilizar un lenguaje que sea empoderador. Debemos cuidarnos y motivarnos como lo haríamos con las personas que más apreciamos. 

3. Valorar más el avance que el ritmo.

Debido a mis elevados niveles de perfeccionismo y autoexigencia, he estado experimentando a menudo una sensación de estancamiento, como si siempre estuviera en el mismo punto.

De hecho, cada vez que alguien me preguntaba en qué momento de mi emprendimiento me encontraba, siempre decía: «estoy todavía comenzando». La eterna fase inicial. Seguro que sabes de lo que hablo. 

Lo que ocurría es que seguía mirando mis metas más lejanas y lógicamente terminaba pensando: «aún no lo he conseguido». Para mí, la idea de ir despacio no era una opción. Todo lo quería ya, ahora, en seguida. Quería resultados inmediatos, como si el emprendimiento fuera cosa de dos días.

Sin embargo, me di cuenta de que el verdadero éxito no se trata de la rapidez con la que alcanzamos nuestras metas, sino del progreso constante que logramos en el camino. Aprendí a valorar cada pequeño logro, cada paso adelante, por pequeño que pareciera.

Ahora reconozco que el proceso de emprender es un viaje en el que el crecimiento gradual y sostenible es lo que realmente importa. Sin prisas, pero sin pausa. 

4. Actuar, actuar y actuar.

Si hace falta, lo repito una cuarta vez: actuar. 

Y es que cuando empecé con mi emprendimiento, yo hacía todo lo contrario. Esperaba y posponía todo, mientras me hundía en un mar de inseguridades: «espera, todavía no», «no estoy preparada aún», «no es el mejor momento». Antes de dar cualquier paso, quería sentirme totalmente confiada. 

Hasta que descubrí que la confianza no era lo que pensaba. Creía que la confianza era sentirme 100% segura antes de dar el paso hacia lo desconocido, pero esto es sencillamente imposible. Nunca podremos deshacernos de las dudas y las inseguridades cuando estamos a punto de hacer algo por primera vez (o por segunda o por tercera). 

La verdadera confianza es decidir intentarlo con la certeza de que, pase lo que pase, sabremos cómo gestionarlo.

Después de posponer continuamente las decisiones que sabía que serían beneficiosas para mi negocio (un directo en Instagram, un reto gratuito, una colaboración, etc.) por falta de confianza, decidí tomar las riendas. «Lo voy a hacer igualmente».

¿Sabes qué pasó después de actuar? Me sentía más confiada y motivada para dar el siguiente paso. Y es que sí, la confianza es un resultado de la acción, no es la causa.

5. Cultivar la paciencia.

Como me dijo un mentor: «todo necesita un período de prueba». Pretender tenerlo todo resuelto al primer intento (la visibilidad, el engagment, el cierre de ventas, los ingresos, etc.) no es un objetivo realista. Pero claro, yo lo aprendí a fuerza de golpes y frustraciones. 

Me frustré cuando mi primeros Reels no tuvieron apenas visualizaciones. Me enfadé cuando mis primeras inversiones no dieron los resultados esperados. Me desesperé cuando no conseguí vender ni un solo programa en mi primer lanzamiento. «¿Por qué no me funciona?». «¿Será que el problema soy yo?». «Lo estoy haciendo todo mal». De nuevo, falta de autocompasión, pero además, también falta de paciencia.

Cuando empecé a compartir mis frustraciones con otros emprendedores, descubrí que era un sentimiento muy común. Los compañeros que llevan más tiempo en el camino me compartieron que a ellos les pasó lo mismo, pero que con el tiempo entendieron que el emprendimiento se cuece a fuego lento. Como con las mejores recetas, requiere tiempo y dedicación. 

Ahora, cuando las cosas no van tan rápido como me gustaría, cuando los resultados tardan en llegar, he aprendido a respirar profundamente y a confiar en el proceso.

El emprendimiento me ha enseñado a ser una persona paciente, constante y perseverante. 

Conclusión:

El emprendimiento no es sólo un camino material, en que el construimos un negocio para generar dinero. El emprendimiento es un constante aprendizaje, un proceso continuo de desarrollo personal que nos convierte cada día en mejores personas. Siempre y cuando estemos dispuestas a hacer el trabajo correspondiente. 

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Aformaciones: más poderosas que las afirmaciones positivas

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Aformaciones: más poderosas que las afirmaciones positivas

aformaciones

¿Te preguntas por qué no te funciona la Ley de la Atracción? ¿Tú también sientes que por mucho que te repites constantemente afirmaciones positivas para motivarte y convencerte de algo, en realidad no te las terminas de creer nunca?

Si repetirte delante del espejo «soy capaz», «tengo éxito» o «mi vida es abundante y próspera» no te ha servido para creer más en ti y en tus posibilidades, entonces te traigo una herramienta mucho más poderosa: las aformaciones (sí, con la letra o).  

Se trata de un método creado por Noah St. John que sigue profundizando en la idea de ver las cosas como si ya hubieran ocurrido.

Las aformaciones son declaraciones en forma de pregunta que empujan a tu cerebro a buscar las respuestas a esas preguntas, enfocándote hacia lo positivo y ayudándote a transformar tus creencias limitantes.

Índice de contenidos

¿Por qué las aformaciones hackean tu mente?

Cuando te repites la clásica afirmación positiva, siempre hay una pequeña parte de ti que se resiste a integrar esa verdad en tu interior. Se trata de esa voz crítica que te cuestiona absolutamente todo y que cuando afirmas «vivo una vida de abundancia», te dice: «no tienes motivos para creer eso».

No obstante, cuando utilizamos las aformaciones y convertimos las declaraciones positivas en preguntas que empiezan con «por qué», la mente subconsciente no tiene oportunidad de bloquear el pensamiento.

El cerebro está programado para encontrar respuestas y dar una explicación a las cosas, así que hagámosle preguntas en lugar de afirmaciones.

Por ejemplo, si te preguntas «¿por qué vivo una vida de abundancia?», tu mente no te lo cuestiona, sino que se pone a buscar de forma inconsciente posibles respuestas para esta cuestión y se enfoca en crear esa realidad. Pruébalo. 

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«¿Por qué el dinero llega a mí tan fácilmente?»

¿Cómo crear tus propias aformaciones?

El objetivo de las aformaciones no es contestar a las preguntas que estás planteando. El objetivo es usar tu mente de una forma distinta, prestándole atención a todo lo que tienes en lugar de concentrarte en todo lo que te falta. 

Se trata de usar tu mente de una forma correcta, dejando de forzarte a creer en algo que en realidad no crees, y generando nuevas suposiciones sobre la vida y tu relación con ella. 

A continuación, te dejo los 4 pasos del método de las aformaciones:

1━ Establece qué quieres conseguir.

Enfócate en un objetivo que desearías lograr, relacionado con cualquier ámbito de tu vida (economía, amor, relaciones, autoestima, hobbies, salud, espiritualidad, etc.).

Ejemplo: «Yo quiero tener confianza en mí misma».

2━ Convierte tu deseo en una pregunta.

Formula la pregunta asumiendo que ya has logrado lo que deseas. Recuerda que las aformaciones siempre empiezan con «por qué»

Ejemplo: «¿Por qué tengo tanta confianza en mí misma?».

3━ Repite tus aformaciones con constancia.

Lee, escribe, repite y escucha tus aformaciones tantas veces como puedas a lo largo del día. Configura notificaciones en tu móvil, dedícale 5 minutos al día para escribirlas en papel o grábalas en audio para escucharlas antes de irte a dormir. Vigila tu diálogo interior negativo y cámbialo conscientemente por estas aformaciones.

4━ Toma acciones conscientes.

La clave es siempre la acción. Dado que tus preguntas suponen que lo que deseas ya es verdad, tu mente empezará a trabajar para encontrar la forma de que sigas actuando acorde a tu nueva realidad. Así que déjate guiar por tu intuición y toma acciones basadas en tus nuevas ideas e inspiraciones. 

Ejemplos.

  • ¿Por qué soy más que suficiente?
  • ¿Por qué me permito tener éxito?
  • ¿Por qué tengo tanta suerte en las relaciones?
  • ¿Por qué atraigo la abundancia?
  • ¿Por qué gano más de lo que gasto?
  • ¿Por qué soy tan fuerte?
  • ¿Por qué aprovecho al máximo cada oportunidad que se me presenta?
  • ¿Por qué veo tan fácilmente mi propio valor?
  • ¿Por qué recibo amor fácilmente?
  • ¿Por qué busco y encuentro sólo lo mejor en la vida?
  • ¿Por qué estoy tan preparado?
  • ¿Por qué enriquezco la vida de todos los que conozco?
  • ¿Por qué me encanta ser tan feliz y generoso?
  • ¿Por qué estoy tan agradecido de todo lo que tengo?
  • ¿Por qué irradio salud y bienestar?
  • ¿Por qué amo mi hermoso cuerpo?
  • ¿Por qué tengo tan clara mi visión del éxito?
  • ¿Por qué amo lo que hago y hago lo que amo?
  • ¿Por qué soy tan feliz?
  • ¿Por qué soy perfectamente capaz de vivir el propósito de mi vida?

A diferencia de las afirmaciones positivas, con las aformaciones tu mente se enfocará en todas esas cosas en las que probablemente nunca habías pensado antes. Y los resultados te sorprenderán. 

Cuando nos enfocamos en grandes interrogantes, desafiamos a nuestro cerebro a que piense desde una perspectiva nueva y esto genera un cambio – Dr. Andrew Newberg

Conclusión:

Las aformaciones son una herramienta poderosa y efectiva para transformar tu mentalidad y alcanzar tus objetivos, ya que aprovechan la capacidad innata de tu mente para buscar respuestas y soluciones.

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Confianza: gestiona tu inseguridad en 5 pasos

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Confianza: gestiona tu inseguridad en 5 pasos

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Si piensas que tener confianza significa sentirte segura el 100% de las veces, siento mucho decepcionarte. Vivir con confianza no significa vivir sin miedo, sin inseguridad o sin la incomodidad que te provoca salir de tu zona de confort.

Una verdadera y genuina confianza en ti misma se genera cuando tomas la decisión de intentar hacer aquello que te incomoda o que te da miedo, con la tranquilidad de saber que, pase lo que pase, tienes las herramientas para afrontar y gestionar las consecuencias. 

La confianza, por tanto, no es algo que puedas adquirir antes de tomar acción; la confianza es una consecuencia del hecho de tomar acción, especialmente aquellas que has tomado con inseguridad e incertidumbre. Pero ¿qué puedes hacer para gestionar esa inseguridad antes de dar un paso importante?

Índice de contenidos

¿Por qué nos sentimos inseguras?

Las razones por la cuales nos sentimos inseguras y con falta de confianza en nosotras mismas pueden ser múltiples: traumas en la infancia, experiencias del pasado o la forma en la que nos han educado. 

Sea cual sea tu historia personal, ésta te ha llevado a tener en el presente unos estándares demasiado altos e imposibles de alcanzar. En otras palabras, estás manteniendo unas expectativas de desempeño que están más allá de tus habilidades, experiencias y recursos actuales.

Por eso, sientes que no estás a la altura de las circunstancias, percibes que no eres suficiente o que no estás lo suficientemente preparada. Esta es la razón por la cual no tienes confianza en ti ni en tus capacidades y la inseguridad toma el control.

Menos exigencia, más confianza.

Marcarte objetivos retadores está muy bien, ya que te empuja a seguir mejorando como persona y como profesional. Pensar en grande te saca de tu zona conocida, te ayuda a tomar acción y te mantiene en el camino hasta conseguir tus sueños. Debes marcarte objetivos retadores.

Ahora bien, cuidado con las exigencias. Dentro de esos objetivos retadores debes marcarte unos estándares que sean realistas y coherentes con tus habilidades y recursos actuales.

Te lo explico con un ejemplo personal: en mis primeras sesiones de coaching, me estuve exigiendo a mí misma un desempeño impecable que sólo se obtiene con años y centenares de horas de experiencia. Lógicamente, exigirme ese tipo de desempeño cuando aún estaba aprendiendo, me hacía sentir totalmente insegura, insuficiente y con falta de confianza en mis capacidades.

Permítete fallar.

Como decía al principio del artículo, sentir confianza antes de hacer algo que sea nuevo para ti no es sentirte plenamente segura como lo estarías si ya fueras una persona experimentada en ese ámbito. Esto no es posible.

Confiar en ti y en tus capacidades significa abrirte a la posibilidad de intentar hacer aquello que te incomoda y permitirte fallar con el objetivo de aprender de ello y seguir creciendo. 

Eres un ser humano capacitado, sí. Eres un ser humano que se equivoca, también. Y no hay nada de malo en ello. Es más, fallar es el mejor regalo que te puedas hacer a ti misma. Fallar te permite recoger información muy valiosa para tu desempeño. Cuando falles, sabrás qué no tienes que volver a hacer y qué aspectos sí debes mejorar. Esto es lo que más necesitas conocer para poder alcanzar tu propio éxito.

No he fracasado. He encontrado 10 mil formas que no funcionan – Thomas Edison

5 pasos para gestionar la inseguridad.

Ahora imagina que te has comprometido contigo misma a hacer eso que tanto te incomoda o que te da miedo, pero que sabes que es la decisión correcta y es coherente con tu realidad actual. Imagina que estás a punto de dar el salto, y como persona humana que eres, afloran tus inseguridades.

¿Seré capaz de hacerlo? ¿Y si me equivoco, tendré los recursos para superarlo? ¿Qué van a pensar de mí? ¿Estoy realmente preparada para esto?

Cuando te identifiques en este estado, sigue estos 5 pasos:

1━ Toma consciencia de tu estado emocional. 

Todo camino de transformación empieza siempre por el reconocimiento y la aceptación de tus emociones. No rechaces ninguna emoción que esté acompañando tu inseguridad.

Es más, te recomiendo una técnica del Dr. David R. Hawkins, doctor en Medicina y Filosofía y autor del libro Dejar Ir, entre otros: déjate experimentar por completo lo que estés sintiendo y repítete “quiero más de lo mismo, quiero más de lo mismo…”. Ya verás cómo poco a poco va perdiendo intensidad. 

2━ Observa tus pensamientos.

Escúchate. ¿De qué forma te estás hablando en este momento? ¿Te estás etiquetando de alguna manera? ¿Te estás diciendo que no eres una persona capaz, que no eres suficiente y que siempre te equivocas?

Pregúntate: ¿te estás hablando a ti misma como lo harías con un amigo o una amiga que necesita que alguien le acompañe antes de lanzarse a por sus sueños?

3━ Suelta la búsqueda de perfección. 

Evita ser demasiado dura contigo mismo y toma la decisión consciente de dejar de lado la perfección y otorgarte la posibilidad de cometer errores.

“No estoy compitiendo con nadie. Pongo foco en mí y en disfrutar del proceso. Suelto los resultados. Me permito experimentar, me permito fallar y aprender. Mi ser es perfecto tal y como es en este momento”. 

4━ Piensa en lo peor que podría pasar.

El 100% de las veces vas a descubrir que, si al final las cosas no salen del todo como las has planeado, tampoco ocurre nada grave. Ni te mueres, ni te enfermas, ni te echan del clan, como tu cerebro primitivo le gusta pensar.

El peor escenario posible nunca es tan grave ni tan dramático como pensamos en un principio. Todo tiene solución y un ejercicio que puedes hacer es adelantarte a los posibles resultados adversos y trazar un plan. Eso disminuye indudablemente tu nivel de inseguridad. 

5━ Vuelve a tu centro.

Último paso, pero no menos importante: dedícate tiempo para ti, para cuidarte, para volver a enfocarte en tus valores, en aquello que es verdaderamente importante para ti, y para conectar con tus metas soñadas y con tu vida ideal. 

Si eso no te motiva a lanzarte a por ello a pesar de tus miedos e inseguridades, entonces nada lo podrá hacer. 

Confianza en acción.

El camino al éxito es actuar como si fuera imposible fracasar, y así será – Dorothea Brande

La verdadera diferencia entre las personas que alcanzan sus metas soñadas y las que no reside en dejar de ponerse excusas y tomar acción. Quizás, tu compromiso más grande contigo misma sea convertirte en una persona de acción.

Sólo cuando te des cuenta de que has conseguido superar tus obstáculos y pasar al siguiente nivel de tu vida, te convertirás en la persona dinámica, imparable y segura que eres capaz de ser. Entonces, todo será posible para ti. 

Conclusión:

Recuerda que la confianza no se construye de la noche a la mañana, sino que se trata de un proceso gradual. No obstante, con perseverancia y compromiso, puedes liberarte de las cadenas de la inseguridad y dejar florecer todo tu potencial.

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¿Qué es el autoconcepto y cómo impacta en tu vida?

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¿Qué es el autoconcepto y cómo impacta en tu vida?

autoconcepto

Antes de adentrarnos en la definición de autoconcepto, te invito a reflexionar en las siguientes preguntas:

¿Quién eres tú?

¿Qué es lo que hace que seas ?

Podrías contestar «soy ingeniera»«soy madre»«soy una buena pareja». También podrías contestar: «soy muy buena haciendo lo que hago» o «soy una emprendedora exitosa». Y otras respuestas podrían estar relacionadas con tus rasgos: «soy altruista»«soy una persona muy trabajadora» o «soy una excelente comunicadora».

Todas estas son las etiquetas que usamos para definirnos a nosotras mismos y que harán que en la vida actuemos en función de ellas. Así que debes cuidar muy bien qué etiquetas escoger si quieres crear una vida exitosa. 

Índice de contenidos

¿Qué es el autoconcepto?

Las respuestas anteriores provienen de una comprensión única de quién eres tú, basada en tus experiencias personales, tu imagen corporal, tus valores, tu identidad social, tus habilidades u otros rasgos que consideras tener.

En otras palabras, el autoconcepto es la forma en la que te percibes a ti misma, desde los rasgos de tu personalidad, hasta tus ambiciones y lo que haces para ganarte la vida.

Podemos decir que es como una colección de identidades construidas a partir de las creencias que tienes sobre ti misma.

Diferencias con la autoestima.

Aunque son dos términos que van de la mano y muchas veces se confunden, autoconcepto y autoestima no son lo mismo.

Por un lado, el autoconcepto sólo se limita a describir la idea o la imagen que tenemos de nosotras mismas. Remite a una comprensión racional del yo, es descriptivo y puede fácilmente expresarse con palabras. 

Por otro lado, la autoestima es la valoración positiva o negativa que hacemos de esa idea. Apela a la parte más irracional y emocional, y no se puede expresar con palabras, por lo que es más difícil de cambiar que el autoconcepto. 

Por ejemplo: la afirmación «soy tímida» forma parte del autoconcepto. Pero si la idea de ser tímida a mí no me gusta y hace que me haga sentir pequeña y vulnerable, hablamos entonces de autoestima (en este caso, se traduciría en autoestima baja).

¿Por qué debes mejorar lo que piensas de ti misma?

Porque tu autoestima nace de comparar tu autoconcepto con la imagen que has creado de tu “yo ideal”.

Imagina que te consideras una persona demasiado tímida y, por lo tanto, incapaz de hablar en público; pero al mismo tiempo, tu “yo ideal”, esa persona exitosa en la que deseas convertirte, es una persona influyente, que ayuda a muchas personas y difunde su mensaje al mundo.  

Esa separación que hay entre la imagen que tienes de ti misma y el ideal de persona que quieres ser, hace que tu autoestima baje.

Por esta razón, para que puedas transformar tu realidad y avanzar hacia una vida llena de éxitos y abundancia, debes empezar por mejorar tu autoconcepto.

Deja de decirte que no eres suficiente; que no eres buena haciendo eso que quieres hacer; o que eres demasiado tímida e insegura como para triunfar.

Y empieza a creerte que eres una persona valiosa, especial, inteligente y fuerte; acepta cada parte de ti tal y como es, porque es perfecta.

Puede que al principio estas ideas más positivas de ti misma te parezcan una mentira, pero es indudable que te hacen sentir muchísimo mejor que las mentiras que te estabas contando anteriormente.

Te sentirás mejor si te cuentas una mentira mejor – Marisa Peer

Cómo mejorar tu autoconcepto.

Como hemos visto, la clave para conseguir tu pleno potencial, para alcanzar tu propio éxito y disfrutar al máximo de cada ámbito de tu vida, está en mejorar el concepto que tienes de ti misma. Entonces… ¿cómo lo vas a hacer?

Adquiriendo nuevos hábitos de pensamiento sobre quién eres y lo que puedes hacer.

Para ello, te recomiendo tres ejercicios:

━ Piensa en tu personalidad ideal.

En primer lugar, piensa en cómo te gustaría ser. ¿Qué imagen tiene la mejor versión de ti misma? ¿Cuáles son las virtudes, los valores y los atributos que más admiras de otras personas y que te gustaría adoptar?

Una vez que tengas esta lista de cualidades, te invito a reflexionar: ¿cómo puedes empezar a incorporarlas a tu vida? Si haces esto, ya te estarás convirtiendo en una persona diferente: en la mejor versión de ti misma. 

━ Utiliza la visualización creativa.

Luego visualízate como una persona exitosa, positiva, segura y productiva. Porque la manera en la que te percibes en tu interior, determina, en gran medida, tu actuación en el exterior.

Y por si no lo sabes, esto es lo que hacen los atletas de élite antes de competir: se visualizan a sí mismos alcanzando sus metas, y lo hacen con todo lujo de detalles. De esta forma, están engañando a su cerebro, que no es capaz de diferenciar lo real de lo imaginado, y activan las vías neuronales como si eso que están visualizando ya estuviera ocurriendo.

Ahora imagina las implicaciones que tiene el poder de la visualización en tu propio rendimiento personal.

━ Aprende a hablarte bonito.

Por último, pero no menos importante: háblate bien y sé compasiva contigo misma; quiérete y respétate. También acostúmbrate a destacar tus virtudes y a abrazar tus debilidades. Recuerda que tú eres mucho más de lo que tu mente te hace creer. 

Eres muy poderosa, siempre y cuando sepas lo poderosa que eres – Yogi Bhajan

Conclusión:

Mejorar tu autoconcepto es crucial, ya que influye en múltiples aspectos de tu vida. Al trabajar en la imagen que tienes de ti misma, puedes cultivar una visión más positiva y realista, lo que te permitirá enfrentar los desafíos con mayor confianza.

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Crear la vida que quieres: el punto de partida está en tu mente

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Crear la vida que quieres: el punto de partida está en tu mente.

crear la vida que quieres

Si en este momento piensas que crear la vida que quieres es un sueño inalcanzable, este artículo es para ti. A continuación, te explico cómo puedes empezar hoy mismo el camino hacia la vida de tus sueños.

Porque antes de ponerte en acción y dar tus primeros pasos para acercarte a la vida que quieres, primero tienes que prepararte interior-mente; tienes que preparar y entrenar tu mente.

En tu cabeza reside un gran poder creador y transformador. Adquiriendo unos hábitos sencillos en tu vida diaria, podrás utilizar esta herramienta a tu favor y lograr cualquier cosa que te propongas. 

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Mantén una visión clara de la vida que quieres.

Para que un edificio pueda construirse, un arquitecto debe primero plasmarlo en el papel. Y para ser diseñado, antes debe ser imaginado. Este mismo principio se aplica a la hora de crear la vida que quieres: en primer lugar, tienes que visualizarla.

Desarrolla una clarividencia total sobre qué quieres conseguir y cómo será tu futuro ideal. Hazlo con todo lujo de detalles.

Quiero subrayar «con todo lujo de detalles», sin limitaciones de ningún tipo, ni de edad, ubicación o dinero. Piensa en qué trabajo harías, como sería tu casa, con qué personas te relacionarías, cómo sería tu salud, qué harías en tu tiempo libre, etc.

Cuanto más concreta sea la imagen de tu vida ideal, mayores serán las oportunidades para que se convierta en una realidad tangible.

Cuida el jardín de tu mente.

Ahora piensa en tu mente como si fuera un jardín. Mantener un jardín bonito y cuidado es fácil si se siguen algunas pautas básicas, empezando por elegir las plantas adecuadas y tener cuidado con las malas hierbas.

Una mala hierba es una planta que crece en un lugar donde no se desea que crezca. De igual forma ocurre con las creencias limitantes, es decir, todas aquellas ideas o afirmaciones que consideramos como verdaderas, sin que necesariamente lo sean, y que condicionan nuestra vida. 

Por ejemplo:

✗ No tengo lo que hay que tener para lograr lo que quiero.

✗ No merezco recibir más de lo que ya tengo.

✗ Hay que esforzarse demasiado para llegar a tener lo que deseo.

✗ Tener éxito es una suerte reservada para unas pocas personas.

Identifica estas creencias y transfórmalas. Dedícale tiempo a tu jardín para que luzca abundante y próspero, y así será también tu vida.

Utiliza el poder de las afirmaciones positivas.

La repetición constante de afirmaciones positivas no es magia y no tiene el poder de cambiar tu vida y tus circunstancias en sí mismas, pero sí posee el potencial para transformar la forma en la que percibes e interpretas esas circunstancias.

Empieza a repetirte cada día:

✓ Confío en mí y en mis capacidades.

✓ Me abro a las infinitas posibilidades que la vida tiene para mí.

✓ La abundancia fluye hacia mí. 

✓ Estoy en el camino correcto. 

✓ El Universo conspira a mi favor.

Afirmar positivamente de forma constante es una forma de autosugestión, mediante la cual plantas en tu mente las semillas de lo que quieres crear.

Aunque al principio tu sistema de creencias puede que se resista a aceptar ciertas afirmaciones positivas como verdaderas, sigue manteniendo constante tu intención. Si las repites de forma persistente, estarás indudablemente transformando tu mente, tu cerebro y tu vida.

Entrena el músculo de la gratitud.

Entre los poderes más importantes para crear la vida que quieres encontramos el poder de la gratitud. Cuando vives tu vida desde la gratitud, mantienes tu atención en lo positivo, es decir, pones tu foco en lo que sí tienes, en lugar de hacerlo en lo que no tienes.

Desarrollar una actitud de gratitud en todos los ámbitos de tu vida cambia tu energía por completo.

Si no estás a gusto con aquello que ya tienes, ¿por qué crees que el Universo, la vida o Dios te van a ofrecer más?

Haz de la gratitud un hábito diario. De este modo, disfrutarás más de la vida, te volverás más resiliente y se presentarán más oportunidades ante tus ojos, entre otros tantos beneficios.

Trabaja el merecimiento.

¿Has pensado alguna vez que no te mereces cosas buenas como el éxito o la felicidad? ¿O que tú no eres suficiente? ¿Te has preguntado quién eres tú para lograr la vida que quieres?

Si es así, debes empezar a reconocer este aspecto y trabajarlo, ya que se trata de uno de los mayores bloqueos a la hora de crear la vida que quieres.

Porque cuando te sientes merecedor o merecedora, te abres a las infinitas posibilidades que el Universo tiene preparadas para ti. Si quieres recibir más, tienes primero que permitirte más.

Aplica la ley de la asunción.

Muchos conocen la «ley de la atracción», pero pocos han oído hablar de la «ley de la asunción». Porque no puedes manifestar la vida que quieres solamente con pensar en ella, también debes asumir que lo que quieres ya es tuyo.

La asunción es la acción y efecto de asumir, es decir, aceptar algo como cierto. En este caso, significa asumir que aquello que deseas ya lo has conseguido.

Cuando tu convicción interior es mayor que la apariencia física de la realidad, tu sueño se materializa – Neville Goddard

Con la ley de la asunción se trata, por tanto, de sentirte como si la vida que quieres ya fuera una realidad. Vivir como si ya la tuvieras en el momento presente.

Cultiva la fe.

De todas las claves para crear la vida que quieres, quizás ésta sea la más complicada. Cultivar la fe significa creer en aquello que todavía no podemos ver ni comprobar.

Tienes fe cuando dejas de aferrarte a los resultados, cuando sueltas la impaciencia, cuando dejas ir la necesidad de que las cosas ocurran en el momento que tú quieres y de la forma que tú tienes en mente.

Para alcanzar cualquier cosa en el plano físico, debemos renunciar a nuestro apego a ella  – Deepak Chopra

Repite conmigo: «La vida de mis sueños es posible. Aquí y ahora, tengo todas las capacidades para poder crearla. Hoy elijo tomar decisiones conscientes que me guían hacia mis metas soñadas. Me amo lo suficiente como para permitirme acercarme a la vida que quiero vivir».

Conclusión:

Crear la vida que quieres comienza en el interior de tu mente. Recuerda que eres la autora y la protagonista de tu propia historia, y con una mente enfocada y positiva, puedes convertir tus sueños en realidad.

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Growth Mindset: entrena la mentalidad de las personas exitosas

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Growth Mindset: entrena la mentalidad de las personas exitosas.

Si te preguntas porqué ciertas personas son más exitosas que otras, aquí tienes la respuesta: la diferencia está en su mindset.

Según estudios realizados por Carol Dweck, psicóloga y profesora de Psicología en la Universidad de Standford, hay dos tipos de mindsets o mentalidades: la mentalidad fija (Fixed Mindset) y la mentalidad de crecimiento (Growth Mindset). 

Dependiendo de qué tipo de mindset tengas, la percepción (a veces inconsciente) que tengas de ti misma y de tus capacidades cambiará, y con ello, también lo hará tu actitud y tu visión del mundo.

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¿Crees que la inteligencia es algo fijo?

Si crees que tus cualidades básicas, como la inteligencia y el talento, son rasgos innatos que no se pueden cambiar, y que simplemente, no puedes hacer aquello por lo que no has nacido, entonces tienes una mentalidad fija.

Con esta mentalidad es más fácil que te hundas en los fracasos, ya que los puedes interpretar como un factor inevitable e insuperable y como una señal de debilidad. 

Las personas con mentalidad fija tienden a:

✗ Percibir el esfuerzo como algo innecesario.

✗ Evitar los desafíos.

✗ Rendirse rápidamente ante los obstáculos.

✗ Ignorar las críticas.

✗ Sentirse amenazados por el éxito de los demás.

Pásate a la mentalidad de lo posible.

Tener una mentalidad de crecimiento significa creer que, invirtiendo suficiente tiempo, esfuerzo y dedicación, es posible adquirir y mejorar cualquier habilidad que te propongas.

Si tienes este tipo de mentalidad, no te importa demasiado el fracaso, porque sabes que puedes aprender de él y mejorar tu rendimiento. 

En este caso, las personas con mentalidad de crecimiento tienden a:

✓ Percibir el esfuerzo como el camino hacia la maestría.

✓ Aprovechar los desafíos para desarrollar sus habilidades.

✓ Persistir antes las dificultades. 

✓ Aprender de las críticas. 

✓ Sentirse inspirados por el éxito de los demás.

La ciencia detrás del Growth Mindset.

La neurociencia ha demostrado lo que afirma Carol Dweck: el cerebro puede moldearse. 

Nuestro sistema nervioso tiene la capacidad para modificar tanto su estructura como su funcionamiento a partir de su interacción con el entorno. Esta capacidad se llama plasticidad cerebral. ¿Y qué nos quiere decir exactamente esta realidad neuronal?

La neuroplasticidad nos viene a decir que mediante la adquisición de nuevos hábitos podemos fortalecer nuestras conexiones neuronales, e incluso construir otras nuevas.

Y fortalecer conexiones significa potenciar habilidades. 

Growth Mindset: no es lo que eres, sino lo que puedes llegar a ser.

El éxito no es sólo alcanzable por aquellas personas que tienen mucho talento o mucha suerte. El éxito lo puede alcanzar cualquier persona que esté realmente dispuesta a explorar, a aceptar nuevas experiencias y a disfrutar de los desafíos. 

No importa si ahora mismo eres buena o no eres buena en eso que quieres hacer. Tampoco tiene importancia si ahora mismo no eres la persona que te gustaría llegar a ser. No importa si en el pasado ya lo intentaste y no funcionó, porque la próxima vez estarás mejor preparada.

Independientemente de lo lejos que estés de tu meta, adoptando una mentalidad de crecimiento, podrás lograr todo lo que te propongas. 

Las personas exitosas no nacen, se hacen. 

Qué hacer para adoptar una mentalidad de crecimiento.

La buena noticia es que puedes adoptar una mentalidad de crecimiento incorporando unos pequeños cambios en tu vida. Te los explico a continuación:

━ Utiliza un lenguaje positivo. 

Los pensamientos negativos, en algunas circunstancias, pueden ser inevitables. El problema es cuando se convierten en costumbre. Una mentalidad exitosa empieza en el momento en el que le prestas atención a la forma en la que te expresas. 

Las palabras afectan tu mentalidad, tus objetivos, tu salud y tus relaciones. ¿Qué palabras utilizas para describir tu vida? ¿Qué te dices cuándo te hablas a ti misma? ¿Qué pensamientos afloran cuándo piensas en tus metas? Conviértete en observadora de tu propio lenguaje.

Cuando te escuches utilizando un lenguaje negativo, como «esto no funcionará», «no soy capaz» o «la vida es dura», recupera el control y trasforma tus palabras. Puedes literalmente reescribir tu vida y tu futuro incluyendo más palabras positivas en tu vocabulario.

━ Abraza los fracasos.

Siempre se le ha atribuido al fracaso una connotación negativa, pero la realidad es que el fracaso es algo necesario en nuestro camino hacia el éxito. Ten en cuenta que nadie ha aprendido nunca nada si no hubiera sido porque se ha equivocado en algún momento. ¿Cuántas veces se cae un niño antes de aprender a caminar?

Los fracasos son aprendizajes que te ayudan a entender qué es lo que funciona y lo que no. Y saber qué es aquello que no debes volver a hacer significa comprender que es lo que sí deberás hacer.

Además, después de cada error y de cada caída, también adquieres más claridad sobre tus fortalezas y tus debilidades. El fracaso siempre te demuestra que eres más fuerte de lo que tu mente te hacía creer. 

━ Celebra tus logros. 

Ya sabes qué hacer con los fracasos, pero ¿qué pasa con los logros? Estos acontecimientos, por muy pequeños que sean, también son esenciales. 

Puede que ante objetivos muy grandes o metas demasiado altas, te invada la desmotivación y la desesperación. Quizás llegues incluso a pensar que tus sueños son imposibles para ti. 

Para evitar esto, es importante entender el camino hacia el éxito como la suma de tus pequeños triunfos. Celebrar estos logros refuerza un estado mental positivo, ya que te ayuda a tomar consciencia de los resultados que puedes llegar a alcanzar gracias a tu dedicación y compromiso. 

Las pequeñas victorias, con persistencia, se convierten en grandes éxitos

━ Utiliza el poder del «aún no, pero casi».

En nuestra cabeza, tendemos a visualizar el camino hacia el éxito como una línea recta y ascendente. Pero la realidad es distinta: siempre aparecen obstáculos con los que no contábamos y que debemos sortear.

Ante estos obstáculos, una forma sencilla de adoptar una mentalidad de crecimiento es mediante el uso de cuatro palabras: «aún no, pero casi». Porque si aún no has llegado, no significa que no te falten sólo unos pasos más para alcanzar tu meta. 

Cada vez que pronuncies “aún no, pero casi”, te llenarás de energía, motivación y ganas de seguir en el camino. Cuatro breves palabras que funcionan como maestras, amigas y catalizadoras.

Conclusión:

Adoptando una mentalidad de crecimiento, te abres a nuevas posibilidades, aprendes de los fracasos y conviertes los contratiempos en oportunidades de mejora. Al creer en tu capacidad de crecer y desarrollarte, desbloqueas todo tu potencial y logras grandes metas tanto a nivel personal como profesional.

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